sábado, 6 de julio de 2013

Lucas 10, 1-9 ¡La paz sea en esta casa, el Reino de Dios ha venido a ustedes!



















Después de esto, el Señor eligió a otros setenta y dos discípulos y los envió de dos en dos delante de él, a todas las ciudades y lugares adonde debía ir. 

Les dijo: «La cosecha es abundante, pero los obreros son pocos. Rueguen, pues, al dueño de la cosecha que envíe obreros a su cosecha. 

Vayan, pero sepan que los envío como corderos en medio de lobos. 

No lleven monedero, ni bolsón, ni sandalias, ni se detengan a visitar a conocidos. 

Al entrar en cualquier casa, bendíganla antes diciendo: La paz sea en esta casa. 

Si en ella vive un hombre de paz, recibirá la paz que ustedes le traen; de lo contrario, la bendición volverá a ustedes. 

Mientras se queden en esa casa, coman y beban lo que les ofrezcan, porque el obrero merece su salario. 

No vayan de casa en casa. Cuando entren en una ciudad y sean bien recibidos, coman lo que les sirvan, 

sanen a los enfermos y digan a su gente: El Reino de Dios ha venido a ustedes. 








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