miércoles, 6 de noviembre de 2013

Romanos 14, 7-12. Juro por mí mismo, palabra del Señor, que toda rodilla se doblará ante mí, y toda lengua confesará la verdad ante Dios!



Romanos 14, 7-12.


Juro por mí mismo, palabra del Señor, que toda rodilla se doblará ante mí, y toda lengua confesará la verdad ante Dios!



De hecho, ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo.
Si vivimos, vivimos para el Señor, y si morimos, morimos para el Señor. Tanto en la vida como en la muerte pertenecemos al Señor.

Por esta razón Cristo experimentó la muerte y la vida, para ser Señor de los muertos y de los que viven.
Entonces tú, ¿por qué criticas a tu hermano? O ¿por qué lo desprecias? Todos hemos de comparecer ante el tribunal de Dios.
Está escrito: Juro por mí mismo, palabra del Señor, que toda rodilla se doblará ante mí, y toda lengua confesará la verdad ante Dios.
Quede bien claro que cada uno de nosotros dará cuenta a Dios de sí mismo.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario