domingo, 10 de mayo de 2015

Juan 16, 1-16. Y cuando venga él, el Espíritu de la Verdad, los guiará en todos los caminos de la verdad. El no viene con un mensaje propio, sino que les dirá lo que escuchó y les anunciará lo que ha de venir. El tomará de lo mío para revelárselo a ustedes, y yo seré glorificado por él!


























Les hablo de todo esto para que no se vayan a tambalear.
Serán expulsados de las comunidades judías; más aún, se acerca el tiempo en que cualquiera que los mate pensará que está sirviendo a Dios.
Y actuarán así porque no conocen ni al Padre ni a mí.
Se lo advierto de antemano, para que cuando llegue la hora, recuerden que se lo había dicho. No les hablé de esto al principio porque estaba con ustedes.
Pero ahora me voy donde Aquel que me envió, y ninguno de ustedes me pregunta adónde voy.
Se han llenado de tristeza al oír lo que les dije,
pero es verdad lo que les digo: les conviene que yo me vaya, porque mientras yo no me vaya, el Protector no vendrá a ustedes. Yo me voy, y es para enviarselo.
Cuando venga él, rebatirá al mundo en lo que toca al pecado, al camino de justicia y al juicio.
¿Qué pecado? Que no creyeron en mí.
¿Qué camino de justicia? Mi partida hacia el Padre mientras ustedes ya no me vean.
¿Qué juicio? El del gobernador de este mundo: ya ha sido condenado.
Aún tengo muchas cosas que decirles, pero es demasiado para ustedes por ahora.
Y cuando venga él, el Espíritu de la Verdad, los guiará en todos los caminos de la verdad. El no viene con un mensaje propio, sino que les dirá lo que escuchó y les anunciará lo que ha de venir.
El tomará de lo mío para revelárselo a ustedes, y yo seré glorificado por él.
Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso les he dicho que tomará de lo mío para revelárselo a ustedes
«Dentro de poco ya no me verán, pero después de otro poco me volverán a ver.»

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