viernes, 24 de octubre de 2014

San Antonio de Padua (el más bello sermón)

Hermana Glenda - el auxilio me viene del Señor(salmo 121)

Efesios 4, 7-16. Estaremos en la verdad y el amor, e iremos creciendo cada vez más para alcanzar a aquel que es la cabeza, Cristo!




















Cada uno de nosotros ha recibido su talento y Cristo es quien fijó la medida de sus dones para cada uno.
Pues se dijo: Subió a las alturas, llevó cautivos, y dio sus dones a los hombres.
Subió. Se refiere al que antes había bajado con los muertos al mundo inferior.
El mismo que bajó, subió después por encima de todos los cielos para llenarlo todo.
Y ¿dónde están sus dones? Unos son apóstoles, otros profetas, otros evangelistas, otros pastores y maestros.
Así prepara a los suyos para las obras del ministerio en vista a la construcción del cuerpo de Cristo;
hasta que todos alcancemos la unidad en la fe y el conocimiento del Hijo de Dios y lleguemos a ser el Hombre perfecto, con esa madurez que no es menos que la plenitud de Cristo.
Entonces no seremos ya niños a los que mueve cualquier oleaje o viento de doctrina o cualquier invento de personas astutas, expertas en el arte de engañar.
Estaremos en la verdad y el amor, e iremos creciendo cada vez más para alcanzar a aquel que es la cabeza, Cristo.

El hace que el cuerpo crezca, con una red de articulaciones que le dan armonía y firmeza, tomando en cuenta y valorizando las capacidades de cada uno. Y así el cuerpo se va construyendo en el amor.



jueves, 23 de octubre de 2014

Efesios 4, 1-6. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está por encima de todos, que actúa por todos y está en todos!





















Yo, «el prisionero de Cristo», les exhorto, pues, a que se muestren dignos de la vocación que han recibido.
Sean humildes, amables, comprensivos, y sopórtense unos a otros con amor.
Mantengan entre ustedes lazos de paz y permanezcan unidos en el mismo espíritu.

Un solo cuerpo y un mismo espíritu, pues ustedes han sido llamados a una misma vocación y una misma esperanza.
Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está por encima de todos, que actúa por todos y está en todos.

Lucas 12, 54-59. ¿Cómo no son capaces de juzgar por ustedes mismos lo que es justo?



















También decía Jesús a la gente: «Cuando ustedes ven una nube que se levanta por el poniente, inmediatamente dicen: "Va a llover", y así sucede.
Y cuando sopla el viento sur, dicen: "Hará calor", y así sucede.
¡Gente superficial! Ustedes saben interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, y ¿cómo es que no comprenden el tiempo presente?

¿Cómo no son capaces de juzgar por ustedes mismos lo que es justo?
Mientras vas donde las autoridades con tu adversario, aprovecha la caminata para reconciliarte con él, no sea que te arrastre ante el juez y el juez te entregue al carcelero, y el carcelero te encierre en la cárcel.
Yo te aseguro que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último centavo.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Salmo 32 Que Tu Misericordia, Señor

Efesios 3, 14-21. A Dios, cuya fuerza actúa en nosotros y que puede realizar mucho más de lo que pedimos o imaginamos, a él la gloria en la Iglesia y en Cristo Jesús, por todas las generaciones y todos los tiempos. Amén!




















Pensando en todo esto, doblo las rodillas en presencia del Padre,
al que se refiere toda patria en la tierra y toda familia celestial, pues "patria" viene de "padre".
Que él se digne, según la riqueza de su gloria, fortalecer en ustedes, por su Espíritu, al hombre interior.
Que Cristo habite en sus corazones por la fe, que estén arraigados en el amor y en él puedan edificarse.
Que sean capaces de comprender, con todos los creyentes, cuán ancho, y cuán largo, y alto y profundo es, en una palabra, que conozcan este amor de Cristo que supera todo conocimiento. En fin, que queden colmados hasta recibir toda la plenitud de Dios.
A Dios, cuya fuerza actúa en nosotros y que puede realizar mucho más de lo que pedimos o imaginamos, a él la gloria en la Iglesia y en Cristo Jesús, por todas las generaciones y todos los tiempos. Amén.

martes, 21 de octubre de 2014

Isaías 12, 1-6. ¡Vean cómo es él, el Dios que me salva! En él confío y no tengo más miedo, pues Yavé es mi fuerza y mi canción, él ha sido mi salvación.

























Y dirás aquel día: «Te doy gracias, Yavé, porque estabas enojado conmigo, pero se te pasó el enojo y me levantaste.
¡Vean cómo es él, el Dios que me salva! En él confío y no tengo más miedo, pues Yavé es mi fuerza y mi canción, él ha sido mi salvación.
Y ustedes sacarán agua con alegría de las vertientes de la salvación.
Ustedes dirán ese día: ¡Denle las gracias a Yavé, vitoreen su Nombre! Publiquen entre los pueblos sus hazañas, celébrenlo, pues su Nombre es sublime.

¡Canten a Yavé, pues hizo maravillas que ahora son famosas en toda la tierra!
¡Grita de contento y de alegría, oh Sión, porque grande es, en medio de ti, el Santo de Israel!

lunes, 20 de octubre de 2014

Danilo Montero - Salmo 84 (Lakewood)

Efesios 2, 12-22. Vino como evangelizador de la paz: paz para ustedes que estaban lejos, y paz para los judíos que estaban cerca. Y por él los dos pueblos llegamos al Padre en un mismo Espíritu. Así, pues, ya no son extranjeros ni huéspedes, sino ciudadanos de la ciudad de los santos; ustedes son de la casa de Dios!


























En aquel tiempo no esperaban un Mesías, no tenían parte en el pueblo de Israel y no les correspondían las alianzas de Dios ni sus promesas; ustedes vivían en este mundo sin esperanza y sin Dios.
Pero ahora, en Cristo Jesús y por su sangre, ustedes que estaban lejos han venido a estar cerca.
El es nuestra paz. El ha destruido el muro de separación, el odio, y de los dos pueblos ha hecho uno solo. En su propia carne
destruyó el sistema represivo de la Ley e hizo la paz; reunió a los dos pueblos en él, creando de los dos un solo hombre nuevo.
Destruyó el odio en la cruz, y habiendo reunido a los dos pueblos, los reconcilió con Dios por medio de la misma cruz.
Vino como evangelizador de la paz: paz para ustedes que estaban lejos, y paz para los judíos que estaban cerca.
Y por él los dos pueblos llegamos al Padre en un mismo Espíritu.
Así, pues, ya no son extranjeros ni huéspedes, sino ciudadanos de la ciudad de los santos; ustedes son de la casa de Dios.
Están cimentados en el edificio cuyas bases son los apóstoles y profetas, y cuya piedra angular es Cristo Jesús.
En él se ajustan los diversos elementos, y la construcción se eleva hasta formar un templo santo en el Señor.
En él ustedes se van edificando hasta ser un santuario espiritual de Dios.