lunes, 6 de enero de 2014

I Juan 4, 7-10. Todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios!













Queridos míos, amémonos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.
El que no ama no ha conocido a Dios, pues Dios es amor.
Miren cómo se manifestó el amor de Dios entre nosotros: Dios envió a su Hijo único a este mundo para que tengamos vida por medio de él.

En esto está el amor; no es que nosotros hayamos amado a Dios, sino que él nos amó primero y envió a su Hijo como víctima por nuestros pecados.



Marcos 6, 34-44. Tomó Jesús los cinco panes y los dos pescados, levantó los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los iba dando a los discípulos para que se los sirvieran a la gente!












Al desembarcar, Jesús vio toda aquella gente, y sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas sin pastor. Y se puso a enseñarles largamente.
Se había hecho tarde. Los discípulos se le acercaron y le dijeron: «Estamos en un lugar despoblado y ya se ha hecho tarde;
despide a la gente para que vayan a las aldeas y a los pueblos más cercanos y se compren algo de comer.»
Jesús les contestó: «Denles ustedes de comer.» Ellos dijeron: «¿Y quieres que vayamos nosotros a comprar doscientos denarios de pan para dárselo?»
Jesús les dijo: «¿Cuántos panes tienen ustedes? Vayan a ver.» Volvieron y le dijeron: «Hay cinco, y además hay dos pescados.»
Entonces les dijo que hicieran sentar a la gente en grupos sobre el pasto verde.
Se acomodaron en grupos de cien y de cincuenta.
Tomó Jesús los cinco panes y los dos pescados, levantó los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los iba dando a los discípulos para que se los sirvieran a la gente. Asimismo repartió los dos pescados entre todos.
Comieron todos hasta saciarse; incluso se llenaron doce canastos con los pedazos de pan, sin contar lo que sobró de los pescados.
Los que habían comido eran unos cinco mil hombres.



domingo, 5 de enero de 2014

Salmo 2. ¡Felices los que en él se refugian!














¿Para qué meten ruido las naciones y los pueblos meditan vanos planes?
Se sublevan los reyes de la tierra, y sus fuerzas unen los soberanos en contra del Señor y de su Ungido.
"¡Vamos, dicen, rompamos sus cadenas y su yugo quebremos!"
El que se sienta en los cielos se sonríe, el Señor se burla de ellos.
Luego les habla con enojo y su furor los amedrenta:
"Yo soy quien ha consagrado a mi rey en Sión, mi monte santo."
Voy a comunicar el decreto del Señor: El me ha dicho: "Tú eres hijo mío, yo te he engendrado hoy.
Pídeme y serán tu herencia las naciones, tu propiedad, los confines de la tierra.
Las regirás con un cetro de hierro y quebrarás como cántaro de arcilla."
Pues bien, reyes, entiendan, recapaciten, jueces de la tierra.
Sirvan con temor al Señor, besen, temblando, sus pies; no sea que se enoje y perezcan, pues su cólera estalla en un momento. ¡Felices los que en él se refugian!



sábado, 4 de enero de 2014

Isaías 60, 1-6. Levántate y brilla, que ha llegado tu luz y la Gloria de Yavé amaneció sobre ti!










Levántate y brilla, que ha llegado tu luz y la Gloria de Yavé amaneció sobre ti.
Mientras las tinieblas cubrían la tierra y los pueblos estaban en la noche, sobre ti se levantó Yavé, y sobre ti apareció su Gloria.
Los pueblos se dirigen hacia tu luz y los reyes, al resplandor de tu aurora.
Levanta los ojos a tu alrededor y contempla: todos se reúnen y vienen a ti; tus hijos llegan de lejos y tus hijas son traídas en brazos.
Tú entonces, al verlo, te pondrás radiante, palpitará tu corazón muy emocionado; traerán a ti tesoros del otro lado del mar y llegarán a ti las riquezas de las naciones.

Te inundará una multitud de camellos: llegarán los de Madián y Efá. Los de Sabá vendrán todos trayendo oro e incienso, y proclamando las alabanzas de Yavé.

Efesios 3, 2-12. Esta es la Buena Nueva!













A lo mejor han sabido de las gracias que Dios me concedió para bien de ustedes.

Por una revelación se me dio a conocer su proyecto misterioso, tal como acabo de exponérselo en pocas palabras.

Según esto pueden apreciar el conocimiento que tengo del misterio de Cristo.

Este misterio no se dio a conocer a los hombres en tiempos pasados, pero ahora acaba de ser revelado mediante los dones espirituales de los santos apóstoles y profetas:

Que en Cristo Jesús los pueblos paganos tienen derecho a la herencia, que ya no están aparte, y que van a gozar de la promesa. Esta es la Buena Nueva de la que he llegado a ser servidor sin mérito alguno mío, pues Dios me concedió esta gracia en el momento que su fuerza actuó en mí.

A mí, el menor de todos los creyentes, se me concedió esta gracia de anunciar a los pueblos paganos la incalculable riqueza de Cristo y de esclarecer en qué forma se va realizando el proyecto secreto escondido desde siempre en Dios, Creador del universo.

En adelante los poderes y autoridades del mundo de arriba podrán descubrir, mirando a la Iglesia, los más diversos aspectos de la sabiduría de Dios, conforme al plan que Dios trazó desde el principio en Cristo Jesús, nuestro Señor.

En él ahora nos acercamos a Dios con plena confianza, con la fe que él nos ha dejado.

viernes, 3 de enero de 2014

Juan 1, 35-42. Tú eres Simón, hijo de Juan, pero te llamarás Kefas» (que quiere decir Piedra).











Al día siguiente, Juan se encontraba de nuevo en el mismo lugar con dos de sus discípulos.
Mientras Jesús pasaba, se fijó en él y dijo: «Ese es el Cordero de Dios.»
Los dos discípulos le oyeron decir esto y siguieron a Jesús.
Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les preguntó: «¿Qué buscan?» Le contestaron: «Rabbí (que significa Maestro), ¿dónde vives?»
Jesús les dijo: «Vengan y lo verán.» Fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día. Eran como las cuatro de la tarde.
Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que siguieron a Jesús por la palabra de Juan.

Encontró primero a su hermano Simón y le dijo: «Hemos encontrado al Mesías» (que significa el Cristo).
Y se lo presentó a Jesús. Jesús miró fijamente a Simón y le dijo: «Tú eres Simón, hijo de Juan, pero te llamarás Kefas» (que quiere decir Piedra).


jueves, 2 de enero de 2014

I Juan 3, 1-13. Debemos amarnos unos a otros, pues este es el mensaje que ustedes han oído desde el comienzo!










Miren qué amor tan singular nos ha tenido el Padre que no sólo nos llamamos hijos de Dios, sino que lo somos. Por eso el mundo no nos conoce, porque no lo conoció a él.
Amados, a pesar de que ya somos hijos de Dios, no se ha manifestado todavía lo que seremos; pero sabemos que cuando él aparezca en su gloria, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como es.
Y si es esto lo que esperamos de él, querremos ser santos como él es santo.
El que peca demuestra ser un rebelde; todo pecado es rebeldía.
Bien saben que Este vino para quitar nuestros pecados, y que en él no hay pecado.
Quien permanece en él no peca; quien peca no lo ha visto ni conocido.
Hijitos míos, no se dejen extraviar: el que actúa con toda rectitud es justo como él es justo.
En cambio quienes pecan son del Diablo, pues el Diablo peca desde el principio. Para esto se ha manifestado el Hijo de Dios: para deshacer las obras del Diablo.
El que ha nacido de Dios no peca, porque permanece en él la semilla de Dios. Y ni siquiera puede pecar, porque ha nacido de Dios.
En esto se reconocen los hijos de Dios y los del Diablo: el que no sigue el camino de rectitud no es de Dios, y tampoco el que no ama a su hermano.
Debemos amarnos unos a otros, pues este es el mensaje que ustedes han oído desde el comienzo.
No imitemos a Caín, que era del Maligno, y mató a su hermano. Y ¿por qué lo mató? Porque él hacía el mal, y su hermano hacía el bien.

No se extrañen, hermanos, si el mundo los odia,





Juan 1, 29-34. Declaro que éste es el Elegido de Dios!












Al día siguiente Juan vio a Jesús que venía a su encuentro, y exclamó: «Ahí viene el Cordero de Dios, el que carga con el pecado del mundo.
De él yo hablaba al decir: Detrás de mí viene un hombre que ya está delante de mí, porque era antes que yo.
Yo no lo conocía, pero mi bautismo con agua y mi venida misma eran para él, para que se diera a conocer a Israel.»
Y Juan dio este testimonio: «He visto al Espíritu bajar del cielo como una paloma y quedarse sobre él.

Yo no lo conocía, pero Aquel que me envió a bautizar con agua, me dijo también: Verás al Espíritu bajar sobre aquél que ha de bautizar con el Espíritu Santo, y se quedará en él.
Sí, yo lo he visto; y declaro que éste es el Elegido de Dios.»




miércoles, 1 de enero de 2014

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4 HORAS DE MUSICA CRISTIANA #2 TOCANDO EL ALMA EN ADORACION

Que Dios se derrame en bendiciones este año!


Juan 1,19-28. Juan contestó: «Yo soy, como dijo el profeta Isaías, la voz que grita en el desierto: Enderecen el camino del Señor.»







Este fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas desde Jerusalén para preguntarle: «¿Quién eres tú? »
Juan lo declaró y no ocultó la verdad: «Yo no soy el Mesías.»
Le preguntaron: «¿Quién eres, entonces? ¿Elías?» Contestó: «No lo soy.» Le dijeron: «¿Eres el Profeta?»
Contestó: «No.» Entonces le dijeron: «¿Quién eres, enconces? Pues tenemos que llevar una respuesta a los que nos han enviado. ¿Qué dices de ti mismo?»
Juan contestó: «Yo soy, como dijo el profeta Isaías, la voz que grita en el desierto: Enderecen el camino del Señor.»
Los enviados eran del grupo de los fariseos, y le hicieron otra pregunta: «¿Por qué bautizas entonces, si no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?»
Les contestó Juan: «Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay uno a quien ustedes no conocen, y aunque viene detrás de mí, yo no soy digno de soltarle la correa de su sandalia.»
Esto sucedió en Betabará, al otro lado del río Jordán, donde Juan bautizaba.