domingo, 13 de marzo de 2016

El Señor Es Mi Pastor - Danilo Montero

El Señor es mi Pastor - Hermana Glenda

SALMO 23 Aline Barros

Leonel Tuchez - Salmo 23 | Audio HQ

Juan 8, 12-20. Ustedes no me conocen a mí ni a mi Padre; si me conocieran a mí, conocerían también a mi Padre!














Jesús les habló de nuevo diciendo: «Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no caminará en tinieblas, sino que tendrá luz y vida.»

Los fariseos replicaron: «Estás hablando en tu propio favor; tu testimonio no vale nada.»

Jesús les contestó: «Aunque yo hable en mi favor, mi declaración vale, porque yo sé de dónde he venido y adónde voy. Ustedes son los que no saben de dónde he venido ni adónde voy.

Ustedes juzgan con criterios humanos; yo no juzgo a nadie.

Y si yo tuviera que juzgar, mi juicio sería válido, porque yo no estoy solo; el Padre que me envió está conmigo.

En la Ley de ustedes está escrito que con dos personas el testimonio es válido.

Yo doy testimonio de mí mismo, y también el Padre que me ha enviado da testimonio de mí.»

Le preguntaron: «¿Dónde está tu Padre?» Jesús les contestó: «Ustedes no me conocen a mí ni a mi Padre; si me conocieran a mí, conocerían también a mi Padre.»

Jesús dijo estas cosas en el lugar donde se reciben las ofrendas, cuando estaba enseñando en el Templo, pero nadie lo tomó preso, porque aún no había llegado su hora.

domingo, 6 de marzo de 2016

Salmo 30 - 4ª feira da 2ª Semana da Quaresma

SALMO 30 POR SALOMÉ ARRICIBITA

Salmo 30: Padre a Tus manos encomiendo mi Espiritu - Lourdes C. Montgomery

Salmo 30

Juan 4, 43-54. Si ustedes no ven señales y prodigios, no creen!

















Pasados los dos días, Jesús partió de allí para Galilea.

El había afirmado que un profeta no es reconocido en su propia tierra.

Sin embargo los galileos lo recibieron muy bien al llegar, porque habían visto todo lo que Jesús había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues ellos también habían ido a la fiesta.

Jesús volvió a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había un funcionario real en Cafarnaún que tenía un hijo enfermo.

Al saber que Jesús había vuelto de Judea a Galilea, salió a su encuentro para pedirle que fuera a sanar a su hijo, que se estaba muriendo.

Jesús le dio esta respuesta: «Si ustedes no ven señales y prodigios, no creen.»

El funcionario le dijo: «Señor, ten la bondad de venir antes de que muera mi hijo.»

Jesús le contestó: «Puedes volver, tu hijo está vivo.» El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino.

Al llegar a la bajada de los cerros, se topó con sus sirvientes que venían a decirle que su hijo estaba sano.

Les preguntó a qué hora se había mejorado el niño, y le contestaron: «Ayer, a la una de la tarde, se le quitó la fiebre.»

El padre comprobó que a esa misma hora Jesús le había dicho: «Tu hijo está vivo.» Y creyó él y toda su familia.

Esta es la segunda señal milagrosa que hizo Jesús. Acababa de volver de Judea a Galilea.