lunes, 9 de febrero de 2015

Jennifer Salinas - Eres Santo (OFICIAL)

Salmo 9 - Jennifer Salinas [Letras]

salmo 8

Marcos 7, 1-13. Con justa razón profetizó de ustedes Isaías cuando escribía: "Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me rinden de nada sirve; las doctrinas que enseñan no son más que mandatos de hombres. Ustedes descuidan el mandamiento de Dios por aferrarse a tradiciones de hombres"























Los fariseos se juntaron en torno a Jesús, y con ellos había algunos maestros de la Ley llegados de Jerusalén.
Esta gente se fijó en que algunos de los discípulos de Jesús tomaban su comida con manos impuras, es decir, sin habérselas lavado antes.
Porque los fariseos, al igual que el resto de los judíos, están aferrados a la tradición de sus mayores, y no comen nunca sin haberse lavado cuidadosamente las manos.
Tampoco comen nada al volver del mercado sin antes cumplir con estas purificaciones. Y son muchas las tradiciones que deben observar, como la purificación de vasos, jarras y bandejas.
Por eso los fariseos y maestros de la Ley le preguntaron: «¿Por qué tus discípulos no respetan la tradición de los ancianos, sino que comen con manos impuras?»
Jesús les contestó: «¡Qué bien salvan ustedes las apariencias! Con justa razón profetizó de ustedes Isaías cuando escribía: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.
El culto que me rinden de nada sirve; las doctrinas que enseñan no son más que mandatos de hombres.
Ustedes descuidan el mandamiento de Dios por aferrarse a tradiciones de hombres.»
Y Jesús añadió: «Ustedes dejan tranquilamente a un lado el mandato de Dios para imponer su propia tradición.
Así, por ejemplo, Moisés dijo: Cumple tus deberes con tu padre y con tu madre, y también: El que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte.
En cambio, según ustedes, alguien puede decir a su padre o a su madre: «Lo que podías esperar de mí es "consagrado", ya lo tengo reservado para el Templo.»
Y ustedes ya no dejan que esa persona ayude a sus padres.

De este modo anulan la Palabra de Dios con una tradición que se transmiten, pero que es de ustedes. Y ustedes hacen además otras muchas cosas parecidas a éstas.»

domingo, 8 de febrero de 2015

Salmo 103. Bendice al Señor, alma mía, alabe todo mi ser su santo Nombre!




















Bendice al Señor, alma mía, alabe todo mi ser su santo Nombre.
Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios.
El perdona todas tus ofensas y te cura de todas tus dolencias.
El rescata tu vida de la tumba, te corona de amor y de ternura.
El colma de dicha tu existencia y como el águila se renueva tu juventud.
El Señor obra en justicia y a los oprimidos les da lo que es debido.
Reveló sus caminos a Moisés y a los hijos de Israel sus proezas.
El Señor es ternura y compasión, lento a la cólera y lleno de amor;
si se querella, no es para siempre, si guarda rencor, es sólo por un rato.
No nos trata según nuestros pecados ni nos paga según nuestras ofensas.
Cuanto se alzan los cielos sobre la tierra tan alto es su amor con los que le temen.
Como el oriente está lejos del occidente así aleja de nosotros nuestras culpas.
Como la ternura de un padre con sus hijos es la ternura del Señor con los que le temen.
El sabe de qué fuimos formados, se recuerda que sólo somos polvo.
El hombre: sus días son como la hierba, él florece como la flor del campo;
un soplo pasa sobre él, y ya no existe y nunca más se sabrá dónde estuvo.
Pero el amor del Señor con los que le temen es desde siempre y para siempre; defenderá a los hijos de sus hijos,
de aquellos que guardan su alianza y se acuerdan de cumplir sus ordenanzas.
El Señor ha fijado su trono en los cielos y su realeza todo lo domina.
Bendigan al Señor todos sus ángeles, héroes poderosos, que ejecutan sus órdenes apenas oyen el sonido de su palabra.
Bendigan al Señor todos sus ejércitos, sus servidores, para hacer su voluntad.
Bendigan al Señor todas sus obras, en todos los lugares de su dominio. ¡Bendice, alma mía, al Señor!

martes, 27 de enero de 2015

Salmo 109 - Tu és sacerdote eternamente, segundo a ordem do Rei Melquise...

Salmo 109. Señor, mi Dios, ayúdame, sálvame, tú que eres bueno: y que sepan que allí está tu mano, que eres tú, Señor, quien hizo eso!





















Oh Dios a quien alabo, no guardes silencio, pues la boca maligna y la boca impostora se abren contra mí. Me hablan con una lengua mentirosa, me rodean palabras de odio, me atacan sin motivo.

¡En pago a mi amistad me acusan y yo, tan solo oro!

Me devuelven mal por bien y odio, por mi amistad.

Haz que un hombre malo le pida cuentas, que el acusador se pare a su derecha.

¡Que en el juicio resulte culpable, que consideren pecado su apelación!

¡Que sus días le sean acortados y que otro se apodere de su cargo!

¡Que sus hijos queden huérfanos y su mujer, viuda!

¡Que un acreedor le quite todo y extraños se apoderen de lo que le ha costado!

¡Que nadie le haga un favor, y nadie se compadezca de sus huérfanos!

¡Que sea su descendencia exterminada y se borre su nombre en una generación!

¡Que recuerde el Señor la culpa de sus padres, que no se borre el pecado de su madre,que estén siempre presentes ante el Señor, que borre de la tierra su memoria!

Pues nunca se acordó de ser amable, persiguió al pobre y al desvalido, y hasta la muerte al hombre de triste corazón.

¡Ya que amó la maldición, que con él se quede; no quiso a la bendición, que lo abandone!

Se puso la maldición como su ropa: que le penetre hasta el fondo como el agua y le cale como aceite hasta sus huesos.

Que sea como un manto que lo envuelva, un cinturón que lo apriete sin cesar.

Así pague el Señor a mis acusadores y a los que hablan mal de mi persona!

Pero tú, Señor Adonai, actúa para mí en honor a tu nombre, sálvame, pues es tan bueno tu amor.

Porque soy pobre y desdichado, herido está mi corazón dentro de mí, me voy como la sombra que declina, como langosta arrastrada por el viento.

De tanto ayuno flaquean mis rodillas y mi cuerpo, sin grasa, ha enflaquecido; soy un pretexto para sus insultos, cuando me ven, menean la cabeza.

Señor, mi Dios, ayúdame, sálvame, tú que eres bueno: 
y que sepan que allí está tu mano, que eres tú, Señor, quien hizo eso.

Si ellos maldicen, tu bendecirás: mis adversarios serán confundidos y tu servidor se alegrará.

¡Que se cubran de infamia mis acusadores, envueltos en su vergüenza como de un manto!

Por mi boca al Señor doy muchas gracias y alabanzas en medio de la muchedumbre, pues se puso a la derecha del pobre para salvar su vida de sus jueces.

lunes, 26 de enero de 2015

Marcos 3, 31-35. Todo el que hace la voluntad de Dios es hermano mío y hermana y madre!

















Entonces llegaron su madre y sus hermanos, se quedaron afuera y lo mandaron a llamar.
Como era mucha la gente sentada en torno a Jesús, le transmitieron este recado: «Tu madre, tus hermanos y tus hermanas están fuera y preguntan por ti.»
Él les contestó: «¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?»

Y mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos.
Porque todo el que hace la voluntad de Dios es hermano mío y hermana y madre.»

miércoles, 21 de enero de 2015

Quiero hacer tu voluntad - Nana Angarita

Hebreos 7, 22-28. Esta es la prueba de que Jesús viene con una alianza mucho mejor






















Esta es la prueba de que Jesús viene con una alianza mucho mejor.
Los sacerdotes anteriores se sucedían el uno al otro porque, siendo mortales, no podían permanecer.
Jesús, en cambio, permanece para siempre y no se le quitará el sacerdocio.
Por eso es capaz de salvar de una vez a los que por su medio se acercan a Dios. El sigue viviendo e intercediendo en favor de ellos.
Así había de ser nuestro Sumo Sacerdote: santo, sin ningún defecto ni pecado, apartado del mundo de los pecadores y elevado por encima de los cielos.
A diferencia de los sumos sacerdotes, él no tiene necesidad de ofrecer diariamente sacrificios, primero por sus pecados, y luego por los del pueblo. Y para el pueblo no lo hizo sino una sola vez ofreciéndose a sí mismo.
Así, pues, todo es insuficiente en los sumos sacerdotes que la Ley establece, mientras que ahora, después de la Ley, Dios habla y pronuncia un juramento para establecer al Hijo eternamente perfecto.

Marcos 3,7-12. Tú eres el Hijo de Dios!
















Jesús se retiró con sus discípulos a orillas del lago y lo siguió una gran muchedumbre de Galilea. También de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán y de las tierras de Tiro y de Sidón, muchísima gente venía a verlo con sólo oír todo lo que hacía.
Jesús mandó a sus discípulos que tuvieran lista una barca, para que toda aquella gente no lo atropellase.
Pues al verlo sanar a tantos, todas las personas que sufrían de algún mal se le echaban encima para tocarlo.
Incluso los espíritus malos, apenas lo veían, se arrojaban a sus pies y gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios.»
Pero él no quería que lo dieran a conocer, y los hacía callar,.