miércoles, 17 de julio de 2013
martes, 16 de julio de 2013
Mateo 11,25-27. "Has escondido estas cosas a los sabios y se las has revelado a la gente sencilla"
En aquel tiempo, exclamó Jesús: "Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar."
lunes, 15 de julio de 2013
Mateo 11, 20-24. "El día del juicio le será más llevadero a Tiro y Sidón y a Sodoma que a vosotras"
En aquel tiempo, se puso Jesús a recriminar a las ciudades donde había hecho casi todos sus milagros, porque no se habían convertido: "¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza. Os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al infierno. Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy. Os digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma que a ti."
domingo, 14 de julio de 2013
"Nuestro auxilio es el nombre del Señor."
Salmo 123

"Nuestro auxilio es el nombre del Señor."
Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte / -que lo diga Israel-, / si el Señor no hubiera estado de nuestra parte, / cuando nos asaltaban los hombres, / nos habrían tragado vivos: / tanto ardía su ira contra nosotros. R.Nos habrían arrollado las aguas, / llegándonos el torrente hasta el cuello; / nos habrían llegado hasta el cuello / las aguas espumantes. / Bendito el Señor, que no nos entregó / en presa a sus dientes. R.
Hemos salvado la vida, como un pájaro / de la trampa del cazador; / la trampa se rompió, y escapamos. / Nuestro auxilio es el nombre del Señor, / que hizo el cielo y la tierra. R.
Mateo 10, 34-11, 1. "No he venido a sembrar paz, sino espadas"
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: "No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz; no he venido a sembrar paz, sino espadas. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa.
El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará. El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro."
Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.
sábado, 13 de julio de 2013
"Humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón."
"Humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón."
Mi oración se dirige a ti, Dios mío, el día de tu favor; que me escuche tu gran bondad, que tu fidelidad me ayude. Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia; por tu gran compasión, vuélvete hacia mí. R.Yo soy un pobre malherido; Dios mío, tu salvación me levante. Alabaré el nombre de Dios con cantos, proclamaré su grandeza con acción de gracias. R.
Miradlo, los humildes, y alegraos, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón. Que el Señor escucha a sus pobres, no desprecia a sus cautivos. R.
El Señor salvará a Sión, reconstruirá las ciudades de Judá. La estirpe de sus siervos la heredará, los que aman su nombre vivirán en ella. R.
"¿Quién es mi prójimo?"
Lucas 10, 25-37
"¿Quién es mi prójimo?"
Un maestro de la ley, que quería ponerlo a prueba, se levantó y dijo: ¿Qué debo hacer para conseguir la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Qué está escrito en la Escritura? ¿Qué lees en ella?
El hombre contesto: “Amaras al señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y amaras a tu prójimo como a ti mismo”
Jesús le dijo: “¡Excelente respuesta! Has eso y vivirás” El otro, que quería justificar su pregunta, replico: ¿Y quién es mi prójimo?
Jesús empezó a decir” Bajaba un hombre por el camino de Jerusalén a Jericó y cayó en las manos de unos bandidos, que lo despojaron hasta de sus ropas, lo golpearon y se marcharon dejándolo medio muerto.
Por casualidad bajaba por ese camino un sacerdote; lo vio, dio un rodeo y siguió. Lo mismo hizo un levita que llego a ese lugar: lo vio, dio un rodeo y pasó de largo.
Un samaritano también paso por aquel camino y lo vio, pero este se compadeció de él.
Se acercó, curo sus heridas con aceite y vino y se las vendo; después lo monto sobre el animal que traía, lo condujo a una posada y se encargó de cuidarlo. Al día siguiente saco dos monedas y se las dio al posadero diciéndole: Cuídalo, y si gasta más, yo te lo pagare a mi vuelta.
Jesús entonces le pregunto: Según tu parecer, ¿Cuál de estos tres se hizo el prójimo del hombre que cayó en manos de los salteadores? El maestro de la ley contesto: “El que se mostró compasivo con el” Y Jesús le dijo: “vete y haz tu lo mismo”
viernes, 12 de julio de 2013
Mateo 10, 24-33. Al que se ponga de mi parte ante los hombres, yo me pondré de su parte ante mi Padre de los cielos.

El discípulo no está por encima de su maestro, ni el sirviente por encima de su patrón. Ya es mucho si el discípulo llega a ser como su maestro y el sirviente como su patrón. Si el dueño de la casa lo han llamado demonio, ¡que no dirán de los demás de la familia!
Pero no les tengan miedo. Nada hay oculto que no llegue a ser descubierto, ni nada secreto que no llegue a saberse. Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo ustedes a la luz, y lo que les digo en privado, proclámenlo desde las azoteas.
No teman a los que solo pueden matar el cuerpo, pero no el alma; teman más bien al que puede destruir alma y cuerpo en el infierno. ¿Acaso un par de pajaritos no se venden por unos centavos? Pero ni uno de ellos cae en tierra sin que lo permita vuestro padre. En cuanto a ustedes, hasta sus cabellos están todos contados. ¿No valen ustedes más que muchos pajaritos? Por lo tanto no tengan miedo.
! Y al que me niegue ante los hombres, yo también lo negare ante mi Padre que está en los cielos.
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