jueves, 11 de julio de 2013

Salmo 36. Dios! conserva tu amor a los que te conocen, tus premios a los de recto corazón!

















Sólo el pecado habla al impío en el fondo de su corazón; ¡ningún temor de Dios ante sus ojos!

Se mira con tan buen concepto, que se niega a admitir su culpa.

Sus palabras son fraude y maldad; renunció a ser sensato, a obrar el bien.

Hasta en su lecho rumia sus maldades; se obstina en el camino que no es bueno, no renuncia al mal.

Señor, tu amor está sobre los cielos y tu fidelidad pasa las nubes.

Como los altos montes es tu justicia, y tus decretos como los abismos; Señor, tú ayudas a hombres y animales:

¡qué valiosa es tu gracia! A ti acuden los hijos de Adán debajo de tus alas se refugian; se sacian con lo mejor de tu casa, y le quitas la sed en tu río de delicias.

En ti se halla la fuente de la vida, y es por tu luz que vemos la luz.

Conserva tu amor a los que te conocen, tus premios a los de recto corazón.

Que no me aplaste el pie del orgulloso, ni me atrape la mano del impío.

¡Ahí están, cayeron los malhechores, fueron tumbados y no pueden levantarse!



Mateo 10,16-23. "No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre"




















En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: "Mirad que os mando como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas. Pero no os fiéis de la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes, por mi causa; así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres, y los matarán. Todos os odiarán por mi nombre; el que persevere hasta el final se salvará. Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra. Porque os aseguro que no terminaréis con las ciudades de Israel antes de que vuelva el Hijo del hombre."

miércoles, 10 de julio de 2013

El Alfarero

DIOS DE MARAVILLAS

Mateo 10,7-15. "Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis"


















En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: "Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis.
No llevéis en la faja oro, plata ni calderilla; ni tampoco alforja para el camino, ni túnica de repuesto, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en un pueblo o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis. Al entrar en una casa saludad; si la casa se lo merece, la paz que le deseáis vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros. Si alguno no os recibe o no os escucha, al salir de su casa o del pueblo, sacudid el polvo de los pies. Os aseguro que el día del juicio les será más llevadero a Sodoma y Gomorra que a aquel pueblo."

martes, 9 de julio de 2013

Salmo 32

Salmo 32


"Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti."


Dad gracias al Señor con la cítara, / tocad en su honor el arpa de diez cuerdas; / cantadle un cántico nuevo, / acompañando los vítores con bordones. R.
El Señor deshace los planes de las naciones, / frustra los proyectos de los pueblos; / pero el plan del Señor subsiste por siempre, / los proyectos de su corazón, de edad en edad. R.
Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, / en los que esperan en su misericordia, / para librar sus vidas de la muerte / y a reanimarlos en tiempo de hambre. R.

Mateo 10,1-7. " Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca"



En aquel tiempo, Jesús llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia. Éstos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo, el publicano; Santiago el Alfeo, y Tadeo; Simón el Celote, y Judas Iscariote, el que lo entregó. A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: "No vayáis a tierra de gentiles, ni entréis en las ciudades de Samaria, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca."

lunes, 8 de julio de 2013

Mateo 9,32-38. "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos"













Apenas se fueron los ciegos, le trajeron a uno que tenia un demonio y no podía hablar. Jesús echo al demonio, y el mudo empezó a hablar. la gente quedo maravillada y todos decían: "Jamas se ha visto cosa igual en Israel". En cambio los fariseos comentaban: "Este echa a los demonios con la ayuda del príncipe de los demonios".

Jesús recorrería todas las ciudades y pueblos; enseña es sus sinagogas, proclamaba la buena nueva del reino y curaba todas las dolencias y enfermedades.
Al contemplar aquel gran gentío, Jesús sintió compasión, porque estaban decaídos y desanimados, como ovejas sin pastor. y dijo a sus discípulos: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen, pues, al dueño de la cosecha que envié trabajadores a recoger cosecha".

domingo, 7 de julio de 2013

JESUS YO CONFIO EN TI

Salmo 90. "Dios mío, confío en ti."





Señor, tú has sido para nosotros un refugio a lo largo de los siglos.
Antes que nacieran las montañas y aparecieran la tierra y el mundo, tú ya eras Dios y lo eres para siempre, tú que devuelves al polvo a los mortales, y les dices:"¡Váyanse, hijos de Adán!".
Mil años para ti son como un día, un ayer, un momento de la noche.
Tú los siembras, cada cual a su turno, y al amanecer despunta la hierba; en la mañana viene la flor y se abre y en la tarde se marchita y se seca.
Por tu cólera somos consumidos, tu furor nos deja anonadados.
Pusiste nuestras culpas frente a ti, nuestros secretos bajo la luz de tu rostro.
Hizo correr tu cólera nuestros días, y en un suspiro se fueron nuestros años.
El tiempo de nuestros años es de setenta, y de ochenta si somos robustos. La mayoría son de pena y decepción, transcurren muy pronto y nos llevan volando.
¿Quién conoce la fuerza de tu cólera y quién ha sondeado el fondo de tu furor?
Enséñanos lo que valen nuestros días, para que adquiramos un corazón sensato.
Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?... Compadécete de tus servidores.

Cólmanos de tus favores por la mañana, que tengamos siempre risa y alegría
Haz que nuestra alegría dure lo que la prueba y los años en que vimos la desdicha.
Muestra tu acción a tus servidores y a sus hijos, tu esplendor.
Que la dulzura del Señor nos cubra y que él confirme la obra de nuestras manos.



Mateo 9,18-26. "Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, y vivirá"




En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un personaje que se arrodilló ante él y le dijo: "Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, ponle la mano en la cabeza, y vivirá." Jesús lo siguió con sus discípulos. Entretanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto, pensando que con sólo tocarle el manto se curaría. Jesús se volvió y, al verla, le dijo: "¡Ánimo, hija! Tu fe te ha curado." Y en aquel momento quedó curada la mujer.
Jesús llegó a casa del personaje y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo: "¡Fuera! La niña no está muerta, está dormida." Se reían de él. Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano, y ella se puso en pie. La noticia se divulgó por toda aquella comarca.

sábado, 6 de julio de 2013

Lucas 10, 1-9 ¡La paz sea en esta casa, el Reino de Dios ha venido a ustedes!



















Después de esto, el Señor eligió a otros setenta y dos discípulos y los envió de dos en dos delante de él, a todas las ciudades y lugares adonde debía ir. 

Les dijo: «La cosecha es abundante, pero los obreros son pocos. Rueguen, pues, al dueño de la cosecha que envíe obreros a su cosecha. 

Vayan, pero sepan que los envío como corderos en medio de lobos. 

No lleven monedero, ni bolsón, ni sandalias, ni se detengan a visitar a conocidos. 

Al entrar en cualquier casa, bendíganla antes diciendo: La paz sea en esta casa. 

Si en ella vive un hombre de paz, recibirá la paz que ustedes le traen; de lo contrario, la bendición volverá a ustedes. 

Mientras se queden en esa casa, coman y beban lo que les ofrezcan, porque el obrero merece su salario. 

No vayan de casa en casa. Cuando entren en una ciudad y sean bien recibidos, coman lo que les sirvan, 

sanen a los enfermos y digan a su gente: El Reino de Dios ha venido a ustedes.